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DE TAL PALO TAL ASTILLA
- Buenas tardes, ¿qué tal?
- Pues aquí estoy, en el pabellón del colegio con mis amigos, animando a compañeros.
- ¿Un sábado por la tarde y más baloncesto?
- Sí, sí… de casa al cole y del cole a casa. Me encanta ver partidos de amigos.
Tan obsesionado (en el buen sentido de la palabra) como humilde. Así es Marc Talaverón (1998), jugador del Colegio Sant Gabriel de Sant Adrià. Un pívot de 1,95m con mucha versatilidad. Su apellido les resultará familiar, y es que Marc es hijo de Rafa Talaverón, ex jugador de la ACB (en los 90, vistiendo la camiseta del BFI Granollers y el mítico Taugrés Vitoria).
Ya saben ese refrán “de tal palo tal astilla”. Su padre Rafa fue un pívot de 2,04m que llegó a ganar la Copa del Rey con el conjunto vasco. ¿Juega su hijo como él? “Sí, algo parecido. A lo mejor soy más un ala-pívot, a lo Nowitzki (risas)”, afirma.
La historia de Marc ha estado ligada siempre al baloncesto. “A los tres días de nacer ya estaba en un pabellón de baloncesto animando a mi padre. Siempre he tenido una pelota a mi lado. Y a los 3 años empecé a jugar”, nos cuenta con amabilidad.
Esta temporada su escuela ha participado en la Copa Colegial Bifrutas de Barcelona, cayendo en segunda ronda ante Maristes Champagnat (43-63) pese a sus 10 puntos y 11 rebotes. “Perdimos porque tenían mucho mejor equipo que nosotros. En nuestro equipo hay de todo, desde gente que no había jugado nunca antes, otros que vienen del fútbol… Queríamos pasarlo bien en nuestro último año de instituto y quisimos juntarnos los amigos”, explica Talaverón.
Esa es la gran clave del equipo, que ha disfrutado muchísimo según relata Marc, el capitán: “La experiencia de la Copa Colegial ha sido fantástica. El ambiente, el buen rollo… ojalá la escuela siga participando en las próximas ediciones porque merece mucho la pena”.
Todo lo que actualmente es como jugador se lo debe a su padre. “Él es la referencia a seguir. Por lo que consiguió y por todo lo que me enseña. Es mi gran mentor. Me inculca valores de trabajo, no creerme nunca nada… Es fundamental trabajar duro si quiero llegar al ámbito profesional, que evidentemente es mi sueño”.
Pero es plenamente consciente de la dificultad, y por eso piensa en un futuro: “Aún no sé qué haré el próximo año… pero me gustaría seguramente hacer alguna ingeniería”.
Marc Talaverón busca seguir creciendo para cumplir su sueño. Sin prisa, pero sin pausa. Sin dar dos pasos antes que uno. Con humildad, trabajo y sacrificio. Su padre, el espejo en el que mirarse.
