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20 de Marzo de 2015
Colegio Salesianos Zaragoza
Tuvo que llegar un eclipse a tierras aragonesas para que el campeón de las dos primeras ediciones de la Copa Colegial & Bifrutas perdiera su primer partido. Lo hizo en casa de los Centuriones de Salesianos, que pese a la lluvia, tenían la fiesta preparada e hicieron todo lo posible para acabar celebrando la consecución del primer Estandarte que colgará de las paredes de su pabellón.
Primer cuarto: ida y vuelta
Sucede que en ocasiones, preparar la fiesta supone el peligro de que el equipo rival la arruine. Con esa mentalidad salió Salesianos, tratando de evitar que Marianistas entrara en el partido de inicio. Con Schindler mandando en ambas zonas y Morelli errando a la contra, los Centuriones tomaban las primeras ventajas, que se iban hasta un preocupante 7-2. Sin embargo, no tardó en llegar la reacción de los campeones, que tenían que hacer notar su condición y con Gómez y Herrero le daban la vuelta al marcador, para llegar al primer entretiempo con ventaja de uno, 10-11.
Segundo cuarto: el rugido del león
Como había sucedido en el primer parcial, en el segundo también salieron más enchufados los chicos de Salesianos, que tomaban buena nota de cada apunte de su entrenador. Anotaban con facilidad y lograban un parcial de salida de 7-0 que le metía el miedo en el cuerpo al técnico de Marianistas, que paraba el encuentro para tratar de encontrar la fórmula por la que su equipo comenzara a defender. Funcionó, Marianistas mostró su mejor cara en los minutos siguientes, en los que con una defensa intensa consiguió robar y correr la contra para devolverle el parcial a su rival con creces, un 0-10 que solo conseguiría cortar el equipo de los Centuriones con una última canasta de Cabeza que daba paso al descanso con ventaja para Marianistas por 19-21.
Tercer cuarto: Los Centuriones se ponen serios
Todo el mundo sabe que cuando se enfadan, los centuriones son temibles y sino, que se lo pregunten a Brian y su “romani ite domum”. Ahora, también lo saben los chicos de Leones Marianistas, que vivieron la furia centuriona en carnes propias. Porque tras el ‘Reto Bifrutas’ del descanso, Salesianos ofreció su mejor versión. Un juego colectivo fantástico tanto en ataque como en defensa, que se traducía en anotación fácil en la canasta contraria y poner cerco a la propia. Tras un intercambio de golpes inicial, un triple de Plano pareció pesar como una losa sobre las espaldas de unos Leones, que no parecían tener capacidad para reaccionar. Pese a todo, el partido seguía vivo de cara a los últimos ocho minutos, pues la renta local era de apenas siete puntos, 34-27.
Cuarto cuarto: El final en dos suspiros
Los Leones confiaron su suerte en el último cuarto al ataque, en vista de que la defensa no estaba funcionando. Los balones iban a parar a sus dos mejores jugadores, Morelli y Herrero, pero al contrario de lo que había sucedido en semifinales ante Romareda, en esta ocasión los balones no quisieron entrar; apenas un tiro libre para Herrero y un triple para un errático Morelli, síntoma inequívoco de que el Estandarte ya no se movería de Salesianos. Y no lo haría, porque además, los Centuriones estaban disfrutando de esos últimos minutos de torneo, con renta suficiente como para esbozar una sonrisa previa al final. Dos suspiros resonaban en el pabellón: por una parte, la de Marianistas, que se lamentaba por la oportunidad perdida; por otra, la de unos Centuriones que ahora sí, podían exclamar con orgullo que ahí había un equipo campeón.



