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11 de Febrero de 2016. Colegio Compañía De María
Octavos Masc.
Final
Acogía el pabellón de Compañía de María uno de los duelos más interesantes de la primera ronda de la Copa Colegial & Bifrutas Zaragoza 2016 en categoría masculina, un duelo “selvático” entre el equipo local, los Hipos y los Rinocerontes del Colegio Romareda; partido más propio de las rondas cercanas a la final, pero que el caprichoso sorteo quiso en primera ronda.
Primer cuarto: Estampida Rino
En una tarde lluviosa y fría, la penumbra del pabellón invitaba más a sumarse al movimiento “sofá y manta” que a la disputa de un partido de baloncesto. Algo así debieron pensar los locales, que salieron al encuentro desperezándose todavía después de la siesta y con el punto de mira desviado. En el lado contrario, los Rinos se lanzaba en continuas estampidas contra el aro rival para firmar un parcial inicial de 3-15 que hacía pensar en un partido cómodo para los chicos de Romareda.
Segundo cuarto: El triple
Los Hipos fueron consciente de su mal primer cuarto y no tardaron en reaccionar en el segundo; afinaron las muñecas y empezaron a anotar con cierta facilidad. No se relajaba Rinos, que mantenía cómodamente la diferencia por encima de los cinco puntos, un colchón que permitía mantener la calma al equipo de Romareda. Sin embargo, la irrupción de Abad, que acompañaba a Benedí y Tabuenca en la anotación, empezó a cambiar el sino del partido. Con Hipos entrando lentamente en el partido, el descanso se acercaba y la renta se reducía milímetro a milímetro. Así, hasta que sonó la bocina que anunciaba el final del segundo cuarto, con ella, un triple inverosímil de Abad, que se vestía de héroe para darle alas a su equipo -sí, hipopótamos con alas- y de paso, insuflarle un aire nuevo al partido (21-23).
Tercer cuarto: Cambio de tendencia
La primera canasta tras la reanudación era nuevamente para Hipos, que de un plumazo, se daban cuenta de que eran capaces, logrando por primera vez en el partido ponerse por delante. Algo tan simple como eso, hacía cambiar por completo el encuentro, que pasaba de ser un paseo para Rinos en el primer cuarto a un juego de poder a poder en lo que restaba. Así se demostraba en el tercer parcial, en el que la tónica cominate fue el intercambio de canastas que dejaba a los locales por delante en el marcador (34-32).
Cuarto cuarto: Hipos se lleva el cara a cara
No quedaba otra, para el último cuarto el destino había deparado un cara a cara entre dos equipos tan fuertes y potentes como sus mascotas; Hipos y Rinos, frente a frente. Cuando las fuerzas se encuentran tan igualadas, los matices son los que marcan la diferencia y en esta ocasión, el matiz se hizo un peso enorme sobre la espalda de Rinos. Porque Hipos llegaba desde atrás en el marcador y entraba en el último cuarto cargado de moral, mientras su rival, se había ido diluyendo de a poquitos, como la piedra que sufre el desgaste constante del agua que la golpea. Y los Hipos golpeaban una y otra vez, logrando que la diferencia en el marcador fuera cada vez más grande, pese a que en ningún caso, valía para considerar el partido por cerrado. La máxima alcanzaba los ocho, con 44-36 en el electrónico. En esas aparecía Mengual, para cinco puntos consecutivos que devolvían a la vida a los castigados Rinos. El partido se decidiría desde el 4,60 y también ahí las fuerzas estaban igualadas. Cada uno anotaba poco más o menos la mitad de sus lanzamientos otorgándole la victoria final al equipo local.




